Leyendas urbanas

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lunes, 9 de marzo de 2020

La verdad acerca de la ballena azul, el peligroso juego que te invita a suicidarte


La verdad acerca de la ballena azul, el peligroso juego que te invita a suicidarte


   La ballena azul es un peligroso juego de retos y desafíos cuya finalidad última es inducir al suicidio al que lo juega.

   El juego de la ballena azul se dio a conocer en una famosa red social de Rusia, y se hizo famoso tras el suicidio de una adolescente rusa, las investigaciones posteriores a su muerte revelaron múltiples referencias al juego de la ballena azul en las redes sociales de la menor. Días después otros suicidios e intentos de suicidios en diferentes partes del mundo, fueron relacionados con el juego, dándole así alcance global, y la advertencia lanzada por las autoridades y algunas figuras del arte y el espectáculo lograron volver viral la noticia. Países como India, Bulgaria, Ucrania, Rusia, EEUU, Italia, Australia, China, Brasil, Argentina, Chile y Venezuela han reportado casos de suicidios o intentos de suicidios relacionados con el juego de la ballena azul. Pero a pesar de ser ya de conocimiento global, la información específica concerniente al juego sigue siendo muy poca. Nuestra búsqueda dirigida a encontrar personas que hubiesen jugado el juego y nos pudieran dar su testimonio fue infructuosa, así como también la búsqueda de algún administrador que nos pudiera mostrar el juego. Aun así los datos que proporcionaremos a continuación son fidedignos, y nos llevan a descubrir la verdad acerca del juego de la ballena azul.

¿Quién creó el juego de la ballena azul?

   El juego de la ballena azul fue creado por un joven ex estudiante de psicología ruso de apellido Budeikin. El hombre fue detenido en el año 2017 y estando en prisión reveló que su propósito al crear el juego era deshacerse de las personas que él consideraba inservibles para la sociedad, asegurando que los que buscan el juego y finalmente terminan jugándolo, casi siempre son adolescentes perturbados que pueden tratarse de escoria. En la actualidad el paradero de Budeikin es desconocido, lo que sí se sabe es que finalmente logró salir de la cárcel ya que no había pruebas suficientes que pudieran relacionar los casos de suicidio directamente con el juego.

¿El juego de la ballena azul es real?

   Así como pasó con el controvertido reto de momo, en principio se creyó que el juego realmente no existía, que realmente todo fue una invención de parte de un grupo de jóvenes pertenecientes a la tribu online de los discípulos de la muerte, un famoso grupo de hackers de la red social rusa Vkontakte. Sin embargo tras apresar a Budeikin se reveló que el juego si existía, y que ya había sido traducido al inglés y al español, en la actualidad además del ruso y los dos idiomas antes mencionados, el juego se ha traducido al chino mandarín, italiano y francés, y el mismo varía mucho en los retos dependiendo del administrador que lo lleve.

¿En qué consiste el juego de la ballena azul?

   El juego consiste en una serie de retos o desafíos, llevados a cabo en el trascurso de 21 días. Las personas que quieren jugar el juego de la ballena azul contactan a algún administrador, como se le llama a las personas que llevan el juego, por lo general a través de tabloides de poca difusión porque las redes sociales de mayor alcance han creado filtros para evitar la propagación del juego, y finalmente tras un intercambio de correos electrónicos comienza el juego que consiste en 21 retos que varía entre sencillas tareas como comer un puñado de sal hasta autolesionarse o lesionar a otra persona, por lo general algún familiar o amigo cercano. Una de las tareas más controvertidas es pinchar con un tenedor a tu hermano menor en el ojo, y de no tener hermano menor, la herida te la tienes que hacer a ti mismo. Otros retos consisten en ver películas de terror, y videos perturbadores enviados por los administradores del juego a mitad de la noche, por lo general estos videos poseen material subliminal realmente difícil de digerir.

¿Cómo funciona el juego de la ballena azul?
   
   El juego funciona de la siguiente forma, cada una de las tareas encomendadas tiene como objetivo ir minando la mente del jugador. Por lo general los que terminan jugando el juego, tal como lo aseguró Budeikin, son adolescentes perturbados o que sufren de algún tipo de abuso, trauma o acoso. Las imágenes que se les muestran a través de las películas y videos caseros perturbadores logran distorsionar el cerebro del adolescente perturbado, orillándolo a lograr los retos más difíciles de autolesiones, finalmente cada uno de los retos está organizado de forma muy inteligente para terminar causando una profunda depresión en el adolescente que finalmente le ayudará a tomar el valor necesario para acabar con su vida.

¿Cuáles son los 21 retos del juego de la ballena azul?

   La secuencia de los 21 retos del juego de la ballena azul puede variar según el administrador, pero todos los investigadores en el campo de la psicología que han estudiado el fenómeno, aseguran que la efectividad del mismo depende del orden en que el administrador establezca los retos. Se sabe hasta los momentos que invariablemente el primer reto es comer un puñado de sal, y que del día 5 hasta el día 15 el reto consiste en ver diferentes imágenes gore o videos perturbadores que el administrador del juego te va enviando. Los videos por lo general contienen espeluznantes imágenes de mutilaciones, accidentes, peleas, autopsias, y sesiones de tortura que podrían ser películas snuff. Del día 15 en adelante comienzan las autolesiones serias, el día 20 el jugador tiene que escribir su intención de suicidarse en sus redes sociales, además de escribir su carta de suicidio, y finalmente el día 21 debe matarse, el administrador del juego por lo general es el que recomienda la forma el que el jugador debe morir.

A pesar de que la fama del juego de la ballena azul con la aparición de otros retos y algunos bulos, ha disminuido, el juego aún sigue siendo muy popular entre los adolescente, y muchas personas lo siguen jugando.

Finalmente te dejamos como anexo, la carta de suicidio escrita por Yurina Puvlienkova, una de las últimas víctimas relacionadas con el juego de la ballena azul.

Carta de suicidio de Yurina Puvlienkova

Esta es una carta de suicidio:
Gracias a todos por su amable colaboración. Gracias a Kali por ser tan detestable, gracias a mamá y papá por jamás estar presentes, gracias al señor que barre en la calle por haberme mostrado que estaba mal, gracias al vidente por predecir mi muerte.
Gracias a la ballena por mostrarme el camino de vuelta a casa.
El día de mi muerte voy a hacer un gran fiesta, todos están invitados.
Posdata: los detesto tanto.
Punto y Fin.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Martes 13


Martes 13


El reloj me despertó a la 12 de la madrugada, sabía que ya iniciaba un día especial. Normalmente me levanto a las 5, menos los días realmente especiales, en donde me levanto bien iniciado el día.

Me levanté y miré el reloj digital, quien marcaba como fecha “martes 13”, me sonreí, entendí porque es tan especial este día.

Miré por la ventana y la noche estaba tan negra como un profundo agujero, las calles estaban solitarias y silenciosas y la luna gigante brillaba con un resplandor amarillento en lo más alto del cielo estrellado.

Busqué bajo mi cama, y allí la encontré, mi gran amiga de andanzas, la que me acompaña desde que era muy niño; el hacha leñadora que me regaló mi tío hace ya 25 años.

Ese día habíamos cazado un venado, yo que me crié en una familia de amantes de la caza, me inicié muy chico en el arte de la cinegética, y ese venado fue mi primera presa, mi tío me dijo que para ser mi primera vez lo había hecho excelente, un disparo certero con la escopeta en el cuello, el venado cayó cerca del río mientras sus compañeros salieron corriendo colina arriba. Pero el venado aún estaba vivo, con una mirada miserable casi parecía rogarme que acabara pronto con la tarea, sus ojos parecían llorar de dolor. Mi tío me puso el hacha en las manos, y me dijo “es un obsequio, ahora úsalo, acaba con él”, mis manos inocentes aún no se acostumbraban a la crueldad de la profesión y temblaban. Con diez años aun no entendía esa mirada, esa mirada de aquel venado agonizante, pero mi tío, mi padre y otros amigos, sólo gritaban como dementes “mátalo, mátalo”, y sus palabras me arrancaron de un tajo esa inocencia, tomé el hacha y sin ningún remordimiento le asesté el primer hachazo directo al cuello, y luego otro, y otro más, hasta perder la cuenta. Un placentero sentimiento invadió todo mi cuerpo, esas palabras de aliento, sonando casi con orgullo fueron alimento para ese sentimiento de placer, esas palabras sólo me decían has hecho lo correcto. Cuando acabe le había arrancado la cabeza al venado y tenía todo el cuerpo cubierto de sangre, mi tío me tomó por la mano y dándome palmadas en la espalda me dijo, “gran trabajo hijo, gran trabajo”.

Todavía no entendía esa mirada del venado antes de darle el primer hachazo, sólo la comprendí cuando fue el turno de mi tío, su mirada cuando me vio con el hacha fue la misma mirada del venado, entonces la entendí, esa mirada era puro terror, y me gustó.

Caminé por las calles solitarias, mi fiel amiga me acompañaba, el hacha que desde ese día nunca más me abandonó, ella que juro siempre estar a mi lado. Parado frente al edificio me imaginé esa mirada nuevamente, y eso me gusta, mis manos tiemblan aun cuando cargo a mi gran amiga en mis manos, pero tiemblan de impaciencia.

Subí las escaleras, con mucho cuidado, era de noche y no quería despertar a nadie. Entré en esa habitación, y luego el silencio de la noche fue interrumpido por alaridos de dolor provenientes de una joven mujer, los vecinos se levantaron, creo que al final si perturbé su sueño, perdónenme pero esa no era mi intensión. Salí por la ventana, y creo que nadie me vio, eso creo porque hasta los momentos nadie ha venido a reclamarme nada, igual que en otras ocasiones.

Me imagino que todos los chismosos, lo último que vieron fueron paredes llenas de sangre y un cuerpo irreconocible, totalmente destrozado a hachazos, así lo describen en la televisión.

Ahora veo la noticia  y no puedo evitar sentir un gran alivio, al fin y al cabo hoy es “martes 13”






domingo, 11 de diciembre de 2016

Un cadáver


Un cadáver


Después del almuerzo me ausenté, salí de la posada armada con mi cámara fotográfica con la idea de capturar la hermosura divina de esos desolados parajes que vimos al pasar en el bus. No estaba muy lejos de la zona en donde convergían el caudal de esos dos furiosos ríos, una apreciable vista que bien valía ser capturada en una postal para la posteridad.

Era la primera vez que visitaba Guyana, después de dos días en la capital, estuvimos recorriendo en una caravana turística la ciudad de Corriverton, para luego arribar a orillas del Río Nuevo en la región del Tigri, donde nos quedaríamos por dos noches antes de regresar a Argentina.

Tomé mi bicicleta y me puse a recorrer la zona, hasta internarme en la maravillosa selva virgen. Crucé un par de palabras con uno que otro poblador en el camino, personas realmente amables, que ven a los turistas como un buen amigo y no como la gallina de los huevos de oro, o tal vez como las dos cosas, en todo caso personas agradables y serviciales. Muchos de ellos hablaban además del ingles, perfectamente el español, me quedé muy extrañada por esto, pues yo siempre pensé que Guyana era una zona llena de comunidades indígenas, que hablaban esos dialectos autóctonos poco conocidos, de hecho pensaba que Guyana era una comunidad de analfabetas que se dedicaban a cazar con arco, flecha y guayuco entre las intrincadas selvas, me perdonan por eso pero eso fue lo que la televisión me hizo creer.

Pedalee por mucho tiempo, hasta llegar al cauce del río que me había cautivado, en donde noté que había una zona donde el caudal era muy bajo y con algo de esfuerzo podía pasar con mi bicicleta. Así lo hice, atravesé el río, una pequeña afluente del gran Río Nuevo y empecé a tomar fotografías de todo lo que encontraba a mi paso, de las aves silvestres que desacostumbradas a la visita de los turistas se quedaban quietas en los árboles en donde pude tomar maravillosas fotografías de ellas, de las flores tropicales que formaban un jardín natural que en esa época, principios de primavera formaban un paisaje psicodélico de belleza exagerada.

Ya por ese lugar no había actividad humana, ni casas ni autos, no había caminos, sólo senderos, posiblemente conservados por uno que otro cazador furtivo. Todo era selva, un paraje solitario, salvaje y totalmente virgen.

El tiempo se me paso sin darme cuenta y poco después empezó a llover, una llovizna fuerte y constante, gotas gruesas que me hicieron refugiar entre las raíces sobresalientes de un inmenso árbol.

El paisaje apacible, el frío y la comodidad que encontré en el terreno terroso, pero blanco y semi-húmedo del suelo, me brindó la oportunidad de descansar un rato. Estuve allí por dos largas horas que no se me hicieron nada tediosas, es más si era posible no hubiera tenido ningún problema en pasar la noche en ese lugar. Creo que también me quedé dormida, o que mis pensamientos me desorientaron un poco, porque ya como a las 2 de la tarde desperté, o salí de mi atontamiento por el sonido ronco de un motor. Me levanté y sólo pude ver la estela de spray de agua que dejaba tras de sí una camioneta negra que se marchaba a toda prisa. La lluvia ya había cesado y el río seguro había aumentado en su cauce, si me hubiera levantado antes tal vez esa camioneta me hubiera llevado nuevamente al pueblo, pero ya se había ido así que me resigné a pedalear nuevamente, tomé la bicicleta y me apresuré a buscar el cauce del río.

Tomé el sendero y antes de partir, eché un vistazo hacia atrás y observe allí entre las ramas, una bolsa negra cuyo contenido debía ser algo muy grande y pesado, estaba tendido mitad sobre el sendero, mitad sobre la hierba y la forma que adoptada dentro de la bolsa no me dejó ninguna duda que era un cuerpo humano.

Me cerqué al cuerpo y lo palpé con una rama, el contenido era blando. Empecé a romper la bolsa con la rama, y luego con mis manos hasta descubrir parte de la cara del cadáver. Era un hombre rubio, ya muy pálido, tal vez tenía una o dos horas de haber muerto, sus labios ya estaban amoratados, y un agujero hecho por una bala de donde salía un fino hilo de sangre se le distinguía en el entrecejo. Mi impresión fue enorme, me llevé las manos a la boca emitiendo un grito atrapado entre mis dedos que se hizo eco entre los árboles evocándome una horrible, horrible soledad, inmediatamente me empecé a sentir observada, un sudor frío me perló la frente, y con las manos temblorosas tomé mi bicicleta y me fui, lo más rápido que pude, aturdida temblaba de miedo por el gran peligro que suponía quedarme en ese lugar.

El recorrido de regreso fue un horrible calvario. Cruzar el río crecido se me hizo difícil, y por el camino evité en todo momento hablar con cualquier persona hasta llegar a la posada donde le comente a una amiga, que era la que me acompañaba, lo que había visto.

Dispusimos que tenía que dar parte a la policía de lo que había visto, ella misma me acompañó a la comisaria del pueblo que estaba no muy lejos de la posada.

Allí me recibió un oficial que sólo hablaba inglés, y que a pesar de que yo también le hablaba en ingles no lograba entender lo que le decía, o al menos eso quiso hacerme creer, luego me llevó con otro oficial, un gran hombre de color, de espalda ancha y robusto como un gran osos gris, quien se identificó como el jefe de la comisaría local. Me invitó a sentarme y me ofreció una taza de té, la cual acepté para tratar de calmar los nervios todavía a flor de piel.

-Haber señorita, dígame que fue exactamente lo que ocurrió. Me dijo el oficial. Procedí entonces a relatarle todo el cuento nuevamente, el cual escuchó con apreciable indiferencia, mientras tomaba nota en su bloc.

Cuando terminé de contarle todo lo que había visto, el oficial me observó detenidamente con mirada severa.-usted no es de aquí verdad. Me preguntó, le dije que era de Argentina

-Haaaa, Argentina. Se dijo arqueando la espalda.- Sabes es muy común esto entre las turistas, creen haber visto algo en donde realmente no hay nada. Tal vez la impresión de estar sola le hizo imaginarse todo eso.

-No yo estoy segur… El oficial me interrumpió.-Segura, ibas a decir segura, dirías que estas 100% segura, esta es una acusación muy severa niña, nunca se puede uno estar tan seguro, te voy a dar un consejo de vida, nunca estés tan segura de las cosas, porque nuestra vista nos puede engañar. Seguro lo que tu viste fue alguna… cabra, o un maniquí que dejaron allí algunos bromistas… entiendes.

-Sí señor, fue lo único que le pude decir, ya que la mirada del oficial de policía y su forma de hablar me dejaron claro que esa debía ser mi respuesta, evidentemente el policía estaba al tanto de lo que había ocurrido.

Esa misma tarde regresamos a la capital y a la mañana siguiente volvimos a Argentina. Antes de irme me enteré que esa zona en la cual nos hospedamos abundan las mafias de tráfico de droga, las cuales mantienen nexos cercanos con las autoridades locales, y eso de lanzar cadáveres en el bosque era muy habitual, de hecho, me comentaron algunas personas que si se hiciera una búsqueda minuciosa por ese lugar se encontraría una gran cantidad de osamentas, yo hubiera sido una de ellas si me hubiera despertado antes, ahora sólo le doy gracias a la naturaleza por haberme adormecido durante ese tiempo y que todo lo vivido quedara sólo como una aterradora anécdota.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El matadero asiático


El matadero asiático



Regresamos a horas del mediodía del río, en donde habíamos permanecido desde tempranas horas en la mañana. El almuerzo lo tomamos en la casa de los abuelos de Iñaki, quien era nuestro anfitrión y el único que conocía esas rusticas y selváticas tierras en donde estaríamos vacacionando durante una semana.

Luego del almuerzo, Iñaki se encontró con uno de sus vecinos, un extranjero que tenía ya mucho tiempo viviendo en esa zona. Su familia, inmigrante de Hong Kong habían construido allí su riqueza dedicándose al negocio de la gastronomía, el jefe de la familia había llegado hace más de 20 años a Argentina, trayendo para entonces apenas un par de monedas en sus bolsillos y sin saber nada sobre el Español, pero la sabiduría y la manera tan peculiarmente exitosa de hacer negocios de los asiáticos, que según dicen se debe a que estos utilizan los dos hemisferios del cerebro, le había permitido tan sólo un par de años después inaugurar su primer restaurante en Buenos Aires, y luego otro, ahora tiene 5 en diferentes ciudades del país y planes para abrir uno más el próximo año.

Yo escuché la conversación entre Iñaki y su amigo, Hung se llama el chico, el cual invitó a Iñaki a su ranchería, ya que este tenía mucho tiempo sin visitarle, y también le dijo que si sus amigos no tenían problema también podían venir. La ranchería de la familia de Hung es una enorme casa, no es su casa principal, pero allí permanecen durante casi todo el año, y según tenía entendido, y así lo pude constatar luego, era una gran mansión, con piscina y jacuzzi, una extensión de varios cientos de hectáreas en donde practicaban la ganadería.

Tal como fue planeado como a las 2 de la tarde nos fuimos a la ranchería de Hung, el nos recibió muy amistosamente cuando llegamos, nos hizo pasar y todos en la casa nos trataron igual, el único que mostró una actitud, diría yo no irrespetuosa sino más bien desconfiada, fue el padre de Hung, se notaba que el hombre era un poco huraño. Él es el dueño de los restaurantes, a este hombre, un asiático ya de edad avanzada, delgado y debilucho como la mayoría de los asiáticos, ya lo conocía de antes, no personalmente pero si de vista, lo había visto en dos o tres ocasiones cuando pasaba por alguno de sus restaurantes, cuya comida debo decir era  realmente exquisita.

El padre de Hung no estaba acostumbrado a las visitas, tal vez por eso mostró esa tosca actitud al principio, donde fue sobretodo indiferente, pero luego cambió su actitud, fue más servicial e incluso nos invitó a la piscina. En la tarde que llegó como muy rápido, más por estar disfrutando de un lugar tan maravilloso como esa ranchería, el padre de Hung nos invitó a quedarnos para la cena, la cual tomamos como a las 4 de la tarde. En el menú que presentó el señor incluyó una gran selección de cortes de carne de res, cochino y otros tipos de carne que no pude identificar, pero todas las carnes tenían un sabor realmente extraordinario. Comimos hasta saciarnos, algunos de los compañeros repitieron hasta 3 veces. Después de cenar, recorrimos los alrededores, los chicos se quedaron descansando, algunos inclusive se durmieron debajo de las palmeras, mientras que yo y una de las chicas, Anabel, una buena amiga mía de la infancia nos pusimos a recorrer un poco más halla el lugar, hasta llegar a un gran alambrado bosque adentro, alambrado que delimitaba la propiedad del padre de Hung, allí el tenía el matadero, lugar donde reposaban sus animales.

Estando allí escuchamos algunos aullidos, pensamos inmediatamente en regresar porque por esa zona hay muchos animales salvajes, pero al encontrarnos con una parte de la cerca rota, que dejaba una abertura suficientemente grande para que entrara una persona adulta, nos picó el mosquito de la curiosidad y nos introdujimos por allí, para llegar a la zona en donde estaba el matadero, en donde fuimos testigo de un horrible secreto.

Allí estaban las jaulas, era el lugar destinado a criar a los animales, había gallinas, pollos, patos y cochinos, más halla de la cerca se abría un gran valle en donde el ganado reposaba. Ese lugar era realmente asqueroso, había sangre y heces por todos lados, el olor fétido era terrible e imposible de soportar. Hacia el fondo, en la parte que colindaba con el nacimiento de una pequeña pendiente habían una gran cantidad de jaulas apiladas una sobre otras, no dudo en afirmar que eran como 1000 jaulas, en donde habían encerrados una gran variedad de perros, algunos incluso de raza, pude distinguir algunos golden y también dálmatas, todos muy bien cuidados, se veían muy limpios y bien alimentados, y allí fue donde presenciamos algo horrible. El padre de Hung que se había ausentado después de la cena, estaba allí con algunos de sus ayudantes.

-trae al pequeño. Dijo él, y uno de los hombres que estaba con él, que eran todos asiáticos, tomó a un perro salchicha por el cuello y se lo entregó, el padre de Hung lo tomó bruscamente, lo colocó sobre la mesa y con un gran cuchillo de carnicero le cortó la cabeza de un envión. En otra de las mesas había otro can, esté estaba totalmente destripado y despellejado, y otros hombres cortaban cuidadosamente trozos de carne del perro, cortes de carne muy parecidos a los que consumimos en la cena y que eran los más vendidos en los restaurante de la familia de Hung. Al ver esta horrible escena no pude aguantar las ganas de vomitar, Anabel también le sobrevinieron nauseas, y luego sólo corrimos de ese lugar despavoridas, seguro que alguien escuchó cuando salíamos a toda carrera y haciendo mucho ruido, porque a lo lejos escuchamos que decían entre gritos, ¿quién anda allí?

Nos reunimos luego con Hung a quien no pudimos evitar mostrar nuestra repulsión, momentos después se apersonó el padre de él, quien .le dijo, “hijo mañana vamos a arreglar la cerca, porque al parecer se están metiendo los zopilotes”, esto lo dijo mirándonos atentamente a Anabel y a mi, yo no pude evitar agachar la cabeza, no por vergüenza sino por rabia y asco, después de todo parece que el padre de Hung si nos vio cuando lo descubrimos preparando carne de perro para vender en su restaurante.


Después de ese día nunca más fui al restaurante de Hung, ni por un vaso de helado que antes eran mis favoritos. ¿Que si informé de esto a las autoridades?, para que, seguramente nadie me creería. Todavía paso en ocasiones por la puerta del restaurante de Hung en Buenos Aires y al ver a la gente gustosamente saborear los electos cortes de carne, me da un asco atroz y no puedo aguantar las ganas de vomitar.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Un extraño sitio web


Un extraño sitio web


No quiero que tomen lo que les voy a contar como una simple leyenda urbana, pues es muy real, me ocurrió hace sólo una semana, y realmente fue algo que me aterró muchísimo, hasta los momentos no ha ocurrido nada más, pero el recuerdo siempre queda, siempre queda la aterradora experiencia. Algunas veces por las noches lo recuerdo y siento mucho miedo, si esto que ocurrió fue sólo una broma diseñada para aterrar, déjenme decirles que definitivamente, el responsable de la misma ha logrado su cometido.

Todo ocurrió hace sólo una semana cuando regresaba del trabajo, era bastante tarde, pero como el día siguiente era sábado, no tenía mucha prisa, por eso tomé la ruta más larga para llegar a casa, aproveché para comerme una hamburguesa y una gaseosa, tenía  tiempo que no me daba un gustito parecido.

Llegué a mi casa bastante tarde. En los últimos días había tomado como costumbre escuchar música antes de dormir, así logro dormir tranquilamente durante toda la noche, antes no, antes estaba sufriendo mucho de insomnio y sólo podía conciliar el sueño acercándose el amanecer, para cuando mi despertador sonaba, apenas había dormido un par de horas y estaba siempre muy cansada durante el día. La música me ayudó a superar el insomnio, ahora me duermo casi a las 11 de la noche y no me despierto más sino cuando el despertador suena, bueno esto realmente es irrelevante, lo importante es que ese días como era viernes, aproveché para revisar mis redes sociales mientras escuchaba música, ya que durante el día no había tenido tiempo, aproveché para revisar Facebook, y estuve chateando con algunos amigos, revisé adema las noticias y las carteleras de cine, además de buscar diferente tipo de información.

Leyendo un artículo me encontré con una palabra desconocida, y para entender mejor el artículo, que era un artículo científico, en el buscador de google busqué el significado de la palabra, pero tan sólo hacer click en el botón de búsqueda este me direccionó a una página muy extraña. Fue algo muy extraño e inexplicable, porque normalmente cuando haces una búsqueda en cualquier motor de búsqueda este te muestra una lista de resultados específicos, pero esta vez el internet se fue directamente a un sitio web, no se ha ustedes pero a mí nunca me había pasado eso, sólo algunas veces pantallas emergentes con promociones o publicidad pero esta vez era otro tipo de sitio, sin promociones ni publicidad, era una pantalla negra con tres enlaces en un menú vertical.

El primer enlace era “home” y sólo mostraba la página principal, el segundo enlace era “about” y sólo mostraba unas letras rojas bastante grandes que decían “proyecto personal”, y el tercer link era “dead zone”, en ese momento pensé que era una de esas famosas páginas de bromas, en donde al clickear en un enlace aparece una imagen horrible o algún video para asustarte, así que me preparé antes de hacer click, pero lo que apareció en la página siguiente fue una imagen de un cementerio, se veía bastante real parecía más bien una foto, había también una lápida, en donde poco a poco empezaron a aparecer algunas letras, primero de forma desordenada, y luego fueron formando frases, que al final  decían lo siguiente, “25 de noviembre de 2016, día de tu muerte, no dejes entrar a nadie, porque ese visitante nocturno vendrá a asesinarte”, “descansa en paz Brianna”, y eso fue lo más extraño, porque mi nombre es Brianna, y aunque no colocaban apellido, es mucha casualidad que justo se ponga mi nombre en esa lápida, además no había colocado mi nombre en la página, solo di click en los enlaces, y aunque cabe la posibilidad de que la página estuviera programada para buscar en los registros y así encontrara mi nombre, a mí esto me parece muy extraño, más con la ola de extrañas desapariciones que han estado ocurriendo, por eso he decidido compartirlo en este blog. Bueno el 25 de noviembre ya pasó y no ocurrió nada, pero esos días estuve muy asustada, invité a una amiga a quedarse conmigo en casa, claro que no le conté nada sobre el motivo de por qué le pedía que se quedara conmigo.

Ya ha pasado una semana de este extraño suceso y no ha pasado nada. Sobre la url de la página, ya que todas las personas a las que les he contado esto me lo han preguntado, realmente no la sé, porque cuando salió esa lapida simplemente apague la computadora, realmente me asusté mucho, pero si alcance a ver que la url era bastante extraña, eran sólo números, como 15 números y por supuesto que no pude memorizarlos, pero creo que los primeros eran 521, era una secuencia de números sin ningún patrón eso sí, tratar de recordarlo es imposible, era una página tan extraña que por momento me pareció que estaba en la deep web, pero sé que a esa parte de la internet no se puede acceder por los navegadores convencionales, no sin conocer la dirección de alojamiento exacta de la página, aunque todavía cabe la posibilidad de que sea una página hecha por algunos bromistas, sin embargo lo de mi nombre en la lápida es lo que más me desconcierta y cualquier explicación por lógica que parezca no me va a tranquilizar, aún estoy muy nerviosa por el asunto, además he buscado en internet y no he encontrado experiencias parecidas de nadie. Voy a seguir buscando información y espero encontrar algo, porque si no esto me va a volver completamente loca.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Otra historia de "pregúntale a Charlie"


Otra historia de “pregúntale a Charlie”





La verdad, no se si los acontecimientos de aquella tarde tienen algo que ver con “pregúntale a Charlie”, o todo es producto de la casualidad, pero todo ocurrió después de que esa chica jugara el ya popular juego.

Aunque no era la primera vez que lo jugaba, de hecho Rebbeca (como llamaré a la chica, este no es su nombre real), aseguraba que ella pertenecía a una familia de larga tradición de brujas. Su bisabuela materna perteneció a una secta de brujas Wicca, secta que ella conocía, frecuentaba, y tenía muchas amigas allí.
Su madre era practicante de magia negra y blanca, aunque esto no me costa, simplemente ella lo decía, de hecho en muchas ocasiones, amenazaba a los compañeros con echarles una brujería o maldición, a mi mismo me amenazó en una ocasión, porque no quise prestarle un lápiz de color, aunque esto lo decía con una sonrisa en sus labios, era de suponer que estaba bromeando.

Yo coincidí con ella en dos años en el colegio. En segundo año, y luego en cuarto año, así que puedo decir que la conocía muy bien, era una chica muy linda, cariñosa, amigable, un poco alocada y soñadora, proveniente de una familia muy humilde, ella tuvo durante los años de colegio que hacer verdaderos esfuerzos para poder cursar los estudios. Vivía en una aldea muy alejada de la ciudad, de difícil acceso, y tenía que levantarse todos los días a las 3 am para poder llegar a tiempo a clases, era difícil no admirar su determinación, por eso siento mucha pena por lo que le pasó.

Rebbeca empezó a jugar a “pregúntale a Charlie” con algunos compañeros, invitó a muchos, los cuales aceptaron, otros no quisieron jugar, y como siempre ella amenazó con decirle a Charlie que ellos no quisieron jugar con él, aunque siempre con una sonrisa en sus labios.

Todos los días Rebbeca y un grupo de jóvenes se reunía en la parte posterior del instituto para jugar a “pregúntale a Charlie”, algo que se hizo habitual por más de dos semanas seguidas.

Después de un tiempo los juegos cesaron. Los chicos se mostraban nerviosos, aterrados, salió a relucir que durante el juego de pregúntale a Charlie había ocurrido algo muy extraño, que muchos de los chicos aseguraban haber visto una presencia en la noche en sus cuartos, un pequeño niño que se escondía en su armario o bajo su cama.
Rebbeca empezó a faltar al colegio, durante una semana la vi sólo en dos ocasiones, hasta la tarde de ese jueves.
Ella fue al colegio, sin embargo ya no era la misma. Se había convertido en una chica retraída, callada, toda esa alegría característica de ella se había marchado, algo así como si un gran cansancio pesara sobre sus hombros. Ese día era jueves me acuerdo, eran casi las 4 de la tarde, habíamos salido de clases de matemática, y yo estaba con un grupo de amigos hablando en la puerta del colegio, cuando vimos que un carro de emergencias médicas entró a toda prisa por el garaje. Rápidamente fuimos a averiguar que pasaba. Resulta que en la parte trasera del colegio estaba Rebbeca, en el tercer nivel del edificio, amenazando con lanzarse al vacio. Estaba muy nerviosa y temblaba, decía entre gritos y sollozos que lo alejaran de ella, y también podía escuchar como los profesores trataban de calmarla diciendo que allí no había nada.
Finalmente los paramédicos la lograron persuadir para que fuera con ellos.

A la fecha de hoy Rebbeca sigue internada en un psiquiátrico, dice que alguien la persigue, un niño se le aparece en las noches, con lápices en las manos le pide que juegue con él. Ella dice que es Charlie quien la atormenta, la visita, le pide jugar con ella, ella dice que fue el fantasma de Charlie quien la volvió loca.

Leer también Pregúntale a Charlie (leyenda urbana)

lunes, 17 de octubre de 2016

Mi experiencia con la ouija


Mi experiencia con la ouija


Mi experiencia con la ouija debo decir que no fue nada placentera, pero si fue muy productiva porque ahora puedo dar una respuesta concreta partiendo de mi propia experiencia a la pregunta que fue la responsable de toda esta aventura ¿funciona realmente la ouija para invocar espíritus?

La ouija es un tablero, comúnmente de madera que se cree sirve para invocar espíritus. Su origen se remonta al boom espiritista del siglo XIX surgido en Europa y EEUU, como inventor se hace referencia a Charls Kennard. Se dice que la ouija tiene el poder de contactar espíritus, y muchas personas la utilizan para poder contactarse nuevamente con familiares y amigos fallecidos.


Después de escuchar por mucho tiempo una infinidad de experiencias de amigos y conocidos acerca de la ouija, me entró la curiosidad de saber si con la ouija se podía realmente invocar espíritus. Muchas de estas personas aseguraban que si, que habían podido invocar algún espíritu, y describían su experiencia como muy aterradora, pero yo sabia que muchos de ellos estaban mintiendo, a decir la verdad la gran mayoría. Así que mi curiosidad no se calmaba, entonces un amigo tuvo la idea de que yo mismo, por mi propia experiencia confirmara o refutara la veracidad de la ouija, idea que no me llamó la atención para nada.
Seguí buscando mucha información, y a través de internet encontré una buena cantidad de experiencias de muchas personas de todas partes del mundo, inclusive algunos videos, pero esto no era material definitivo, así que luego de un tiempo entendí que nunca iba a poder saber si invocar espíritus con la ouija era real o no con las experiencias de los demás, así que simplemente olvidé el tema, hasta que una noche mi amigo fue a visitarme a mi casa, y me dijo que si quería jugar a la ouija, el había contactado a un amigo de él que tiene un club de amigos que se dedica a jugar a la ouija los fines de semana.

La idea seguía sin convencerme, sin embargo después de la insistencia de mi amigo terminé por aceptar, volvió mi curiosidad y esta vez sólo podía ser calmada con medidas extremas.

Me reuní con estos jugadores de ouija el fin d semana siguiente, cuando llegué recibí un montón de indicaciones, y también unas cuantas advertencias hechas con mucha seriedad, hasta pensé que me iban a ser firmar algún documento en donde me responsabilizaba por mis actos, pero esto al finalmente no fue necesario. Empezó entonces la sesión espiritista, de la cual no fui participe directo, sólo estaba allí como observador, porque entre otras cosas según estos chicos no estaba preparado para jugar a la ouija, para jugar a la ouija se necesita una buena preparación previa sino jugar seria muy peligroso. Bueno la sesión se desarrolló con total normalidad, el puntero supuestamente se movía sólo aunque los participantes lo tenían tomado todo el tiempo, así que no creí absolutamente nada, el proceso de invocación del espíritu fue exactamente igual a como se muestran en las películas de terror, al final del juego no se habían disipado mis dudas, hasta que regresé a mi casa.

Durante todo el trayecto hasta mi casa no puedo decir que sentía miedo, pero si estaba muy inquieto, pero no fue sino hasta cuando estuve parado frente a la puerta de mi habitación cuando supe el motivo de mi inquietud, pues en ese momento empecé a sentir esa extraña pero muy real sensación de que alguien me estaba observado, de hecho estaba justo tras de mi, podía sentir su aliento que de momentos se volvía pútrido. El instinto de supervivencia me llevó a empuñar la navaja en mis bolsillos, pero desistí de esta idea luego de ver por la ventana el reflejo del intruso que flotaba tras de mi, una figura vestida de ropas negras que se mecían con la suave brisa que soplaba a esa hora y luego sentí como aquella figura posaba su mano fría sobre mi hombro. Finalmente entré a mi habitación sin mirar atrás, cerré la puerta y traté de ocupar mi mente en otra cosa.

Al día siguiente me encontré nuevamente con los chicos de la invocación de espíritus, les eché todo el cuento, y con mucha tranquilidad me dijeron, “tu también la viste”, “bueno tranquilo que ella no te seguirá más, y gracias a dios que no sacaste esa navaja porque sino estarías muerto en este momento”.

Yo que soy una persona de mente muy abierta, no descarto la posibilidad de que todo fue una mala jugada de mi agitada imaginación, sin embargo desde ese día cada vez que me preguntan ¿funciona realmente la ouija para invocar espíritus?, mi respuesta siempre es “definitivamente SI”

sábado, 15 de octubre de 2016

El secreto de nuestro desconocido acompañante



El secreto de nuestro desconocido acompañante

(Revisado y corregido)





Acercándose el anochecer arribé al bar “la rosa y la margarita”, lugar habitual de  sonámbulos desgraciados, borrachines y apostadores  enviciados, quienes  atraídos, o más bien seducidos por el alcohol y las malas costumbres religiosamente se daban cita en el lugar, para jartarse en ron y  malgastar su dinero en vicios, en fin solitarias criaturas sin presente ni futuro, y con el cerebro tan atrofiado del brebaje mágico llamado licor que ya se les ha olvidado hasta su pasado.
Las luces de neón, que adornaban lo alto del edificio, desparramadas en el suelo parecían darme la bienvenida. Era seguro que allí encontraría a dos de mis mejores amigos, Harry y Brad, par de bebedores incansables, alegres y joviales chicos que no dejaban escapar un solo fin de semana para divertirse, cuando nos reuníamos, era para amanecer, en lo que ya conocíamos como “Noches de tragos y cartas”, aunque en las ultimas semanas eran más de tragos que de cartas.
Penetré en la oscuridad propia de un bar de ese estilo, bar de mala muerte como son popularmente conocidos,  abriéndome paso entre una cortina de humo proveniente de los cigarrillos de los presentes que humeaban imitando a  chimeneas, humo  que les cubría convenientemente el rostro como tratando de ocultar sus identidades y vergüenza, aunque la mayoría de los mismos no tenían mucho que ocultar porque ya habían perdido inclusive  la vergüenza.
Como era de esperar tanto Brad como Harry estaban en el lugar. Cuando llegué ya habían consumido una botella completa de Ginebra.-Para el arranque. Dijo Harry al verme llegar, mostrándome la botella vacía en su mano mientras una sonrisa más que sugerente se dibujaba en su lánguido rostro de ebrio. Inmediatamente me instalé junto a ellos. Pedimos otra botella, y cuando esta se acabó,   otra más, así se nos pasaron las horas entre tragos y conversaciones vagas que de a ratos nos arrancaban alegres y altisonantes carcajadas, así hasta bien entrada la madrugada.
El reloj de pared campaneando anunciaba la hora, 1:00 AM mostraba el digital. El bar ya estaba medio vacio, a parte de Harry, Brad y yo, estaba  un joven acompañado por una alegre cortesana en el medio del salón, un hombre en la barra que entre tragos y sollozos exclamaba lastimosamente ¡porqué te fuiste María! y otro hombre que yacía durmiendo sobre una de las mesas. En un momento quedo en donde el silencio de la noche se hizo abrumador y los bolsillos ya vacios presagiaban el fin de la parranda, el tintineo del colgante en la puerta principal anunció la llegada de un nuevo visitante. El hombre hizo su entrada imitando el caminar de un aristócrata, indudablemente no formaba parte de la repetida clientela del bar que se daba cita fielmente en el lugar los días de paga.  Vestido elegantemente su presencia no les fue indiferente a nadie. Brad, Harry y yo espabilamos los ojos oliendo dinero y  bebidas gratis. El hombre en cuestión era un alto y esbelto caballero, de cara cuadrada y expresión serena, frente amplia tornada de arrugas sutiles, mejillas hinchadas y piel pálida, firme y lozana en donde evidentemente la amargura del trabajo pesado no aplicaba.
A pesar de que no conocíamos al hombre, este nos saludó como si nos conociera de toda la vida. Acto seguido dejó claro que hasta el alba él invitaría. Al escuchar esto tanto  Harry como yo nos adherimos al brazo del hombre como amantes interesadas conduciéndolo hasta la mesa al final del bar en donde la luz apenas iluminaba la esquina dejando ese lugar casi en penumbras. Harry pidió diligentemente tres botellas de whiskey y  Brad tras apartar su lacio cabello que caía sobre su frente, hizo los honores llenando las copas hasta rebozar.
Las copas se llenaron y vaciaron rápidamente, una botella casi ya se había acabado, cuando salió a relucir un tema de interés común, y que no podía ser para menos en esa madrugada fría de luna llena. Salió a relucir entonces el tema de los fantasmas.
-Si señores, un fantasma, de eso estoy seguro. Dijo Harry, con su voz ronca de ebrio y acto seguido empezó a contar la siguiente historia.
“esto ocurrió hace más de 10 años, era yo un chiquillo de 20 años, y mi primer trabajo fue en el servicio funerario “virgen de piedad”, para ese tiempo era uno de los mejores servicios funerarios, contratado comúnmente por gente con dinero. A pesar de no tener licencia, me las arreglé para que me dieran el trabajo de chofer, conducía yo un Lincoln 1866 que era la carroza fúnebre. Ese día me encomendaron trasladar el cuerpo de una joven mujer muerta, esposa de un desafortunado músico, a la pobre chica le había pescado una muy rara enfermedad que le había sobrevenido en la muerte. Tenía que trasladar la urna desde Cumana hasta Caracas, son como una noche entera de viaje, así que agarré carretera a las seis, y ha una velocidad que me funcionara pretendía llegar al amanecer. A mitad del camino, siendo como esta misma hora empecé a escuchar extraños ruidos, que pronto descubrí que venían del comportamiento trasero del auto, donde estaba la muerta, los moj… disculpen ustedes, los riñones se me subieron a la garganta. Tocaban la puerta de la urna, como si la mujer, la muerta que ya  había constatado que estaba bien muerta,  hubiera revivido. Me llamarán cobarde señores, pero no me detuve en todo el camino. Saliendo el sol ya me encontraba frente a la casa, una lujosa quinta en la urbanización más adinerada de esa ciudad. Toqué la puerta tratando  de calmar los temblores en mis piernas. Rápidamente abrió un hombre, un desdeñado joven que rápidamente reconocí como el desafortunado viudo. Le entregué la encomienda, y mientras le ayudaba a bajar la urna, yo también note la caja muy liviana, cuando la abrimos la mujer había desaparecido…. ¡no estaba! Estuve preso señores, casi una semana por eso, me acusaron de robar el cuerpo. Pero finalmente me liberaron, pero el cuerpo de la mujer… nunca apareció”.

-por lo menos tu no viste a la muerta. Le salí rápidamente al paso a  Harry.-Yo si que vi un fantasma ese día. Acto seguido conté esta pequeña historia.
“Esto fue cuando era niño. Regresaba de jugar con un grupo de amigos, cuando pasábamos por una casa, que dicen esta embrujada, dicen que salen fantasmas. Uno de los compañeros me retó a saltar la cerca que rodeaba la casa y ver por las ventanas de la misma, que eran las ventanas de las habitaciones, tres en total a un costado de la estructura. Acepté el reto, ya saben que bien se me conoce desde joven por nunca declinar a un reto, salté la cerca a duras penas para luego ver por cada una de las ventanas. En la primera habitación no había nada más que la cama hecha, y demás muebles, todos llenos de polvo, lo mismo había en la segunda habitación pero en la tercera, allí fue donde la vi, en la habitación que estaba adornada con motivos infantiles, tras las finas cortinas, se dibujaba el cuerpo espectral de una mujer, de cabellos  negros caídos sobre su rostro, que no me dejó la menor duda que era un fantasma. Salté la cerca esta vez como todo un atleta, y no paré de correr hasta estar en la comodidad y seguridad de mi casa. Y de la casa embrujada, todavía hoy en día se cuenta que sale el fantasma de esa mujer”.


Inmediatamente Brad replicó mis palabras, dejándome atónito por lo que dijo.
-yo te creo plenamente amigo, por completo, cuando se habla de fantasmas yo soy el primero que salgo a defender su existencia, por que yo mismo, yo mismo al que ustedes ven aquí sentado, yo mismo veo fantasmas.

Tras estas palabras de Brad sonoras carcajadas prorrumpieron de parte de Harry, yo e incluso nuestro compañero ocasional.
-creo que a este ya se le subió mucho el whiskey a la cabeza. Dijo nuestro compañero ocasional.
-no me cree señor. Enojado esbozó Brad.
El desconocido estalló nuevamente en risas. – como quiere que le crea tremebunda tontería. Dijo.
-No son tonterías. Dijo Brad. – es la verdad. Veo fantasmas desde pequeño, y a la fecha los sigo viendo. Siempre los veo, allí en la esquina de la estación del tren, ese hombre vestido de marino, que espera con una rosa y una carta en las manos, ese hombre que yo veo y nadie más ve… es un fantasma.
El desconocido trató de hablar pero Brad interrumpió su intensión diciendo.
-allí en el parque, esa vieja que alimenta a las aves cerca del lago, esa vieja que yo veo y nadie más ve… es un fantasma. Ese niño que en el parque grita, “extra, extra, extra, cinco personas muertes en accidente de tren”, ese niño que yo veo y nadie más ve… también es un fantasma.

-Pero como quiere que le creamos semejante desvarío de borracho. Dijo el desconocido.-Si quiere que le crea, entonces debe haber una forma que nos demuestre que lo que pretende hacernos creer es cierto.

Brad reflexionó por unos instantes, y luego dijo.- si hay una manera. Fíjese señor. Dijo entonces tomando una botella de whiskey vacía.- fíjese, hemos tomado una botella completa. Y vamos a la mitad de la otra, pero usted señor aun no ha probado trago, porque aunque quisiera no puede, porque usted mismo quien nosotros vemos y nadie más ve en este aciago lugar, está muerto, es usted mismo un  fantasma.
El desconocido sorprendido por tan abrupta revelación, borró la sonrisa que le adornaba la cara, para acto seguido simplemente desaparecer.


No podría yo explicar lo que sentí en ese momento, creí que todo lo sucedido era producto de mi embriagada imaginación, pero al día siguiente camino al trabajo, yo también pude ver a ese marino en la esquina de la estación de tren, que espera con una rosa y una carta en sus manos, ese hombre que yo veo y que nadie más ve porque es un fantasma. Pude ver a esa vieja alimentando a las aves cerca del lago, esa vieja que yo veo y nadie más ve porque es un fantasma, y a ese niño que en el parque grita “extra, extra, extra, cinco muertos en accidente de tren” ese niño que yo veo y nadie más ve porque es un fantasmas. Desde ese día yo mismo puedo ver fantasmas.

La aparición de la calle San Francisco


La aparición de la calle San francisco
Esto no es una simple historia, una leyenda urbana, es más una experiencia personal, me ocurrió hace más de 1 año y creo que es el momento preciso para compartirlo con todos mis amigos.


Recuerdo que fue un 25 de julio, llevaba más de 2 meses sin trabajo y regresaba de una entrevista laboral para un cargo que pensé ideal para mí, ya que mi preparación profesional y experiencia así lo presumían, pero al final el cargo se lo quedó otra persona poco calificada pero que era familiar de un director de recursos humanos de dicha empresa, en fin, una fuerte tormenta se desató ese día, con toda seguridad puedo decir que ese fue uno los peores días para mí que logro recordar, esto hizo que el colectivo se retrasara por casi 3 horas, finalmente arribaba a casa cerca de las 10 de la noche. Me bajé en la parada y empecé a caminar, desde que me mude a Buenos Aires era la primera vez que pasaba por esa calle tan tarde en la noche, la misma estaba parcialmente a oscuras porque dos faros del alumbrado público alumbraban deficientemente, la calle estaba totalmente solitaria, y pocos carros pasaban a esa hora, para llegar a la residencia donde alquilaba una pequeña habitación tenía que pasar por el callejón “San Francisco”, así lo hice y tan pronto doblé en la esquina una sombra oscura al final del callejón me sorprendió, era una mujer joven parada allí, parecía perdida, miraba a todos lados como buscando a alguien. Seguí caminando sin más, la chica en cuestión no era nada extraña a pesar de cómo iba vestida, un vestido blanco largo que de lejos se veía de tela muy fina y elegante, era además una chica muy linda, rubia de cabellos enroscados que caían como una cascada de hilos de oro hasta sus hombros, mientras su rostro perfectamente asimétrico evocaban una inocencia atractiva.

Poco a poco me acerqué a la chica, pasé a su lado y me quedó mirando mientras yo pasaba a su lado, entonces escuché sus pasos tras de mí, siguiéndome de cerca, entonces entre susurros pronuncio unas palabras inentendibles. Voltee y me paré frente a ella, le pregunté que le pasaba, y volvió a pronunciar esas palabras suavemente con su voz dulce las cuales nuevamente no pudo entender, le dije que no lograba escucharla, y ella sólo seguía pronunciando aquellas palabras, que luego de haberla repetido en cinco o seis ocasiones, supe que la razón por la que no la entendía era porque estaba hablando en otro idioma.

Le traté de explicar que no lograba entender lo que decía, pero la chica pareció enojada, empezó a gritar, su rostro se transfiguró totalmente, las manos le temblaban, y gritaba enloquecida como profiriendo insultos aunque no lograba entenderle nada de lo que decía. La chica se me encimaba, se agitaba y halaba sus cabellos con desesperación, y cada intento de mi parte por tratar de calmarla eran infructuosos, y causaban en ella el efecto contrario. Algo muy extraño sucedió entonces, traté de calmarla tratando de colocar mis manos sobre las suyas, entonces ella se apartó, dejo de gritar, enterró su mirada en el suelo, dejando caer su cabello sobre su rostro y luego alzó su mirada enfurecida y profirió un desgarrador y ensordecedor grito que resonó en toda la calle, se me hizo extraño que nadie lo hubiera escuchado como constaté al día siguiente, porque en ese momento sólo salí corriendo lo más rápido que pude, mirando de a ratos hacia atrás para darme cuenta que la chica me seguía, con esa mirada, esa expresión en su rostro, turbada en un rabia insensata que me causaba un absoluto terror.

Llegué a mi habitación y me encerré en ella. Un minuto después escuché como tocaban la puerta, y nuevamente escuché la voz de la chica, la voz de antes suave y dulce pronunciar aquellas palabras de aquel idioma desconocido para mí. La chica permaneció en mi puerta tocando y pronunciando aquellas palabras durante toda la noche, no me atreví ni a mirar por debajo de la puerta, y cada intento de dormir de mi parte, era interrumpido por horribles pesadillas donde esa chica era protagonista, finalmente mi indeseada visitante de esa noche se marchó bien se acercaba el amanecer.

Una semana después, caminando nuevamente en la noche por la calle San Francisco me recordé de la chica, pasé muy aterrado, pero esta vez la tranquilidad reinó en mi camino, pero recordé claramente las palabras que aquella chica pronunciaba, creí que lo decía en alemán, así que al día siguiente fui hasta un buen amigo que hice, que además es profesor de idiomas para averiguar qué era lo que decía la chica, después de echarle todo el cuento, y de tratar de decirle las palabras que aquella chica desconocida decía, las cuales sonaban más o menos así “ubi est corpus meum”, este me confirmó que no era alemán lo que hablaba la chica, sino latín y que lo que decía era lo siguiente “¿dónde está mi cuerpo?”

Nunca más volví a ver a la chica, hoy estoy seguro que ella sólo buscaba ayuda, si la volviera a ver trataría por todos los medios de ayudarla, porque estoy seguro que la chica sólo era un espíritu perdido que buscaba descanso. Sólo espero que alguien más la haya ayudado y por fin su espíritu haya encontrado paz.

lunes, 22 de agosto de 2016

Pregúntale a Charlie (Leyenda urbana)


Pregúntale a Charlie (Leyenda urbana)


Ellos lo tomaban como sólo un juego, yo cada día los miraba en las horas de receso, sentarse juntos en una esquina, jugar con los lápices, hacer preguntas a aparentes amigos imaginarios, y reaccionar sorprendidos y asustados.


Al principio nunca entendí de que se trataba el juego, que era lo que hacían en esa esquina, pero lo que si notaba y con gran preocupación es lo exaltados que estaban los niños después del recreo, estaban como asustados, todo ruido los sobresaltabas, en sus ojos se podía notar una expresión de terror, y todo debido a aquel extraño y aparentemente inofensivo juego, juego que de seguro, algo mágico debía tener, como era posible, yo sé que los tiempos cambian, en mis días de estudiante los niños se divertían jugando a las carreras, a la pelota, al escondite, ha pasado bastante tiempo de eso, ahora me desempeño como maestra, casi toda mi vida me he relacionado con niños, y es difícil explicar porque un grupo de niños preferían quedarse en el salón, sentados en una esquina, jugando con lápices.

La situación me tuvo intrigada por mucho tiempo, hasta que escuché las historias acerca del juego, precisamente de una de las niñas que antes jugaba pero que ahora se negaba a hacerlo según ella, porque algo la seguía, entraba en su habitación en la noche, y la acosaba pidiéndole que matara a sus padres. El juego en cuestión pretendía ser una especie de ouija moderna, con lápices los niños trataban de invocar el espíritu de un niño asesinado por sus padres que ahora se comunicaba a través de juegos con lápices con ellos.


El juego consistía en lo siguiente, se tomaban un pares de lápices, y se colocaban en cruz sobre un papel dividido por dos líneas también en cruz y en cada cuadro resultante se coloca la palabra “si” y “no” de tal forma que de cada palabra quede un par, luego se invocaba el espíritu del demonio Charlie diciendo “Charlie estas allí”, los lápices se mueven en dirección a “si” lo que significa que Charlie ha sido invocado exitosamente, y se procedía a hacerles preguntas, según contaba la niña los lápices se movían solos, Charlie estaba presente en el salón, por una extraña razón el espíritu sólo podía ser invocado por niños.

Una tarde en vista de la excitación de algunos niños, en vista del terror que le provocaba el asunto a Dina, la niña que ya no quería jugar a “pregúntale a Charlie”, cuando llegó la hora de recreo, me escondí tras las paredes y por unas aberturas de la misma empecé a ver el desarrollo del juego, en ese momento tras las preguntas de uno de los niños, estoy segura de haber visto como los lápices se movían solos, hacia la palabra “si”, algo que significaba una respuesta afirmativa. Mi sorpresa fue enorme, y desde ese día me dediqué a investigar sobre el juego y sobre Charlie. Descubrí entonces que Charlie es un juego inventado por no se sabe que mente perturbada, tomando como base una trágica historia que sucedió hace casi 20 años en una zona rural de California, en donde un niño fue asesinado por sus propios padres, el niño llamado Charlie jamás aprendió a hablar, era mudo y se comunicaba con sus padres a través de lápices, señalando que “si” o ”no”, uniendo o separando los lápices, pero los padres de Charlie lo acusaban de haber algo malo dentro de él, decían que por las noches, lo escuchaban hablar, con un ser imaginario, decían que estaba poseído, y terminaron en un ataque de locura ahogándolo en la tina de baño, mientras le preguntaban ¿aún lo ves?, y el niño respondía afirmativo uniendo los lápices, segun se cuenta era el mismo demonio Charlie, el que ahora se invoca a través del juego que se comunicaba con el niño. Lo más sorprendente de todo es que la historia es real, ha sido reseñada en periódicos locales de california, y escuetamente en reseñas de periódicos internacionales.

Los niños realmente no saben medir las consecuencias de sus actos, ni mucho menos medir el peligro que ciertas cosas representan, jugar con espíritus a si sea a través de lápices, es muy peligroso, la ouija, invocaciones, el mismo “pregúntale a Charlie”, son rituales que realmente me aterran, hasta el día de hoy le tengo prohibido a mis estudiantes jugar ese tipo de juegos, aun así veo con gran preocupación como el juego a crecido entre alumnos de todas las edades.

Una tarde por curiosidad le pregunté a uno de los niños que, que era lo que habían preguntado el día en que los lápices se movieron, aparentemente solos, y la pregunta que habían hecho era ¿has ido a nuestras casas?, y Charlie había respondido que “SI”.

Redactado por: Niccolle Truelove, a partir de las vivencias de Dayana Torres, maestra de la escuela “Francisca Soriano” de Buenos Aires. Si te gustó la historia y la quieres colgar en tu web, blog o compartirla en las redes sociales, se agradece los créditos correspondiente.

Lyrica


Lyrica

Corregido y con nuevo título



Aun dormida, sumida en la inconsciencia puede sentir su execrable presencia, su abominable ignominia.

Un indescriptible horror invade mi cuerpo cada vez que recibo su visita. Viene y se esconde tras las cortinas. Esta noche volvió a penetrar en la intimidad de mi habitación, y está allí parado, sólo observándome, ojos vidriosos obstruidos de pura maldad. Sombra negra sin formas, sin rostro, sin identidad, desconocida para el mundo más no para mis ojos, que habituados a su presencia ya no se sorprenden al verlo, más mi corazón sobresaltado se encarga de advertirme del peligro latente.

Dios o demonio, o como quiera que le llamen en el infierno en donde habita ¿Qué buscas en mi habitación?

¡Quisiera correr!, pero ¿a donde iría?

¡Quisiera gritar!, pero ¿quien escucharía?

¡Quisiera enfrentarlo!, pero ¿Cómo podría vencerlo?

¡Rezo!, pero hoy dios no me escuchará



Estoy a merced de la bestia, tan pequeña, frágil e indefensa, presa fácil para cualquier cazador. Soy la presa y él el cazador, es el terror y yo soy el miedo, miedo que exhala cada poro de mi piel, al percibir el olor y se excita, por que mi miedo es su alimento, y ya nutrido de el sólo espera el momento ideal para lanzarse al ataque. Pero primero juega conmigo, como un gato jugando con su bola de estambre, me atrapa, me suelta, me lanza al aire, me aleja y me vuelve a atrapar, salta en mi pecho aprisionándolo, cortándome la respiración, haciéndome casi perder el sentido, al borde de un ataque de histeria tiemblo, muero lentamente, cada uno de mis órganos se desgarra de miedo. El intruso sólo ruge, rugido acompañado por el intolerable ruido del trueno nocturno, tal parece que esta noche hasta los dioses están en mí contra, entonces ¿para que rezar?, para que pedir protección a un dios que hoy me ha abandonado.

Sin quitarle la vista de encima al intruso, vigilando cada uno de sus pasos, busco en mi mesa de noche, volteo un vaso de agua que luego rueda y se hace pedazos en el suelo, un frasco de pastillas azules también caen, abriéndose y dejando escapar las grajeas que revotan como canicas en el piso. Sonriente el intruso muestra una diabólica media sonrisa, muestra sus colmillos, afilados cuchillos que desprenden de la comisura de sus labios, un haz de luz se escapa de sus ojos, luces aureolas que hipnotizan, brillantes como hilos de lava ardiente, y mi corazón desatado en un frenesí de latidos opacan el tictac del reloj. ¡Para que escucharte tiempo!, si tus segundos parecen minutos, tus minutos horas, tus horas días, y tus días años.

Pero el tiempo es mi único aliado en este momento, ahora será para el resto de mi vida me mejor amigo, mostrándome que el no pasa en vano, se acerca el amanecer, los rayos del sol entran incólumes por la ventana, y sólo así el intruso se va. Pero regresará, esta, así como todas las noches regresará, de eso puedo estar totalmente segura, porque la bestia propiamente dicha no existe más que en mi propia imaginación y eso es lo que la hace más peligrosa.

Nota: Lyrica es un medicamento utilizado en tratamiento de epilepsia, dolores neuropáticos y trastornos de ansiedad, por sus propiedades analgésicas, anticonvulsivantes y ansiolíticas. Que entre otros efectos secundarios puede causar, mareos y somnolencia diurna, trastornos de visión, fiebre y en casos más graves pensamientos o comportamiento suicida. En el año 2015 un grupo de estudiantes británicos hizo una campaña para prohibir el medicamento, argumentando que los efectos secundarios del mismo se estaban presentando con mucha frecuencia, incluso en pacientes que tenían entre 5 meses a 1 año de usarlo, y los mismos efectos secundarios suponen peor cura que la misma enfermedad.